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domingo, 12 de enero de 2014

Paraísos cercanos.



Deslicé los dedos entre las lamas para ver cómo de oscura era la noche y comprobar que en toda la urbanización, a las 4:30 de la madrugada, era la única luz encendida. Dudas de si lo que haces es normal, pero por otro lado, ser diferente te reafirma.

Correr por el GR10 hasta una distancia lógica en estas fechas, por duración de la luz, y por el trabajo de asistencia desinteresada de los mejores amigos. GR10 porque había un lazo directo con los ultrarunners que corrían en ese mismo GR10 en tierras valencianas. GR10 porque es la arteria que cruza Madrid.

70km y +2000m. desnivel positivo. Eso es lo de menos.




GR10 porque vi Patones de Arriba cuando los burros estaban atados a las puertas de las casas, porque en las praderas de Patones de abajo me enamoré de una chica del colegio, ella no lo sabía y una canción de Deep Purple simpre me la recordaba, Perfect Strangers, ella pasó, pero la inocencia sigue allí, porque en primavera hay una explosión de colores en la faja Norte de la barrera de caliza hacia Torrelaguna, porque en La Cabrera hice mis primeras acampadas, en Valdemanco aprendí a hacer quesos, porque desde Miraflores he vivido muchas jornadas de puro ciclismo, y porque en Manzanares aprendí a amar la montaña, mi Pedriza, descubrí que soy de las rocas y pinares, más que del gris asfalto.


Ayer no sólo fue una ultra casera, fue otro viaje.


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