Páginas

lunes, 24 de febrero de 2014

Camino de Uclés.

El sábado me había planteado salir de Madrid y llegar hasta dónde me apeteciese, o hasta dónde le apeteciese a mi compañía, mi pupilo David, que poco a poco crece como deportista de ultrafondo, gracias a su seriedad en los entrenamientos, también a su compromiso con el objetivo que se ha planteado.
En el horizonte la Ehun Milak, y nosotros haciendo algo diametralmente opuesto, pero perfecto para dejar entrar en nuestros huesos el dolor que una carrera con tan mala leche acumula.

Del Parque Lineal hasta... ninguna parte, qué más da. Carabaña, 70 km. Hay una fase en  la que navegas a la deriva, dan lo mismo diez kilómetros más, veinte, eres una barca en medio de la niebla, navegando sin rumbo, esa fue la sensación, libertad. En Vallecas suelen decir, "hacer lo que te sale del rabo".

Salimos de Madrid por su culo, el ano que excreta las miserias y desechos urbanos, despojos materiales, orgánicos, fétidos, aunque me temo que muchas miserias y despojos inundan todavía la ciudad. La salida por el Parque Lineal del Manzanares en dirección a Rivas Vaciamadrid, siguiendo el curso del río, invita a un ejercicio de reflexión, nadie dos kilómetros aguas arriba se imagina que hay gente que duerme en la ribera del río, entre escombros, a un par de grados bajo cero, quizá población marginal, marginal en la confusión de quién quiere ser marginal, si su propia naturaleza o nuestra negación. Huertas, tierras de labor con aguas fecales. Vapores pútridos del río que se alimenta de una cuidad que vive de espaldas a estos nativos de las miserias.



Sólo se trata de entrenar, no de hacer prosa barata. Me recuerdo que debo tener claro de dónde vengo en la vida, que esta maldita crisis nos ha enseñado la pequeña y frágil línea que hay entre la comodidad y la pobreza.

Una vez que fuimos excretados en Rivas, se acabó la filosofía. El camino de Uclés, es el camino que se ha forjado a través de la idea de un soñador, que poco a poco ha ido marcando el camino de Santiago desde la iglesia del mismo nombre en Madrid, hasta el Monasterio de Uclés en Cuenca. No dejéis de leer su origen, tanto histórico como la iniciativa de su padre moderno.

http://caminodeuclesenbici-rossi.blogspot.com.es/2011/02/nace-el-camino-de-ucles.html




Laguna del Campillo, lugar de entrenamientos familiares, paseos entre los observatorios de fauna lacustre, un sitio de calma, donde por fin salió el sol, y el camino se hizo más agradable. He de decir que duró poco, la travesía desde La Poveda hasta el Hospital del Este en Arganda, nos devolvió a la gris civilización, paisaje urbano, un deambular por polígonos industriales. Corrimos más, solución salomónica.

De Arganda hasta el final de nuestra ruta nos acompañaría un piso de cemento seco, rojizo, dañino, duro, áspero y torturador. Por otro lado, para mí era volver a pasar por lugares de sobra conocidos. Mis primeros entrenamientos para convertirme en "hombre de hierro" allá por 2007, los hice en esta pista ciclista denominada Vía Verde del Tajuña. Qué diferente es pedalear a correr por esos mismos paisajes. Todo se hizo más monótono, menos simpático. Pero en cada uno de los rincones recordaba aquellos entrenamientos mezcla de miedo e ilusión, y me acordaba de Gaizka, mi compañero en esas rutas, y los momentos compartidos allí.



Cementera de Morata, subida larga y dura, Morata de Tajuña, bocadillo y gran descanso, Perales de Tajuña, atravesar previamente unos toboganes desesperantes, seguir la acequia, ahora seca, hasta Tielmes, dolor, duro asfalto facilitando daño extra, y seguir buscando Carabaña, sin pensar en ninguna meta. Sin saberlo estaba allí. David no dijo nada, pero ya, esa era la meta, esa fue la decisión.

En toda la ruta una persona cuya ilusión, amistad sincera, apoyo, bondad no dejan lugar a que se pueda definir con palabras. Con desinterés desmedido, animosidad, una sonrisa e ilusión y corazón que no le cabe en el pecho, nos hizo el apoyo en la ruta, en los pasos, aplaudía, nos servía agua, nos dio la seguridad de saber que estaba allí, y por último nos trajo de vuelta a casa. Almudena Fernández Miguel, te mereces un monumento. Y otro casi igual para Rafa, que no dudo en montarse en su bici a primera de la mañana y recorrerse en Camino de Uclés en  nuestra búsqueda, e hizo los últimos kilómetros a nuestro lado.

Se supone que este mismo día se había caído el servidor de whatsapp... fue la noticia del día, y yo ¿qué hago? ¿me descojono? Como dice la canción, mucho ruido. De vuelta a Madrid pensaba eso, todo lo que hacemos hace mucho ruido, y yo allí, en mejor estado del que podía pensar, mis piernas todavía tenían para mucho, pero cansado, y muy contento por estar lejos del ruido, mucho, mucho ruido. Y aunque ahora me engañe y yo también haga ruido, en la red social, en este blog narcisista, siento que fuera de ese ruido, están la honestidad de David, la bondad de Almudena, mi cariño por Gaizka, y mi silencio al tenerlos y ahora compartirlos. Mucho ruido.

4 comentarios:

  1. Quizá es el camino a seguir, y no me refiero al de Uclés....

    ResponderEliminar
  2. Desde luego Kike, yo no quiero decir qué es mejor ni peor, respeto absolutamente todo, pero no te puedo negar que en estos momentos, quizá es una evolución después de tantos años corriendo, me siento pleno haciendo estas tonterías. Es mi forma de ver el deporte, no como una competición, sino como una experiencia personal. Luego pico, y pago casi 500 euros por hacer un ironman, pero me da lo mismo, al final, sinceramente, es que lo que hago me hace libre, pague o no, corra más o menos... se me va, joder, jajajaja, a la mierda la filosofía!!!

    ResponderEliminar
  3. Muy buena crónica, y suerte tuviste de no encontrar (muchas) vallas en tu camino. Tengo en mente hacer algo similar de donde vivo al pueblo donde nací, apenas 40 km que tiempos mi padre y mi abuelo recorrían una vez por semana encima de un carro lleno de retamas y jaras para los hornos de pan de Madrid. Y cada vez que me pongo en ello no hago más que encontrar vallas, fincas, cercados, cortes... camino hay, lo hubo siempre y lo habrá. Pasos, no. Habrá que correr con unos alicates, no queda otra. Sigue escribiendo y contando, es un placer y una sana envidia leerte

    ResponderEliminar
  4. Que grandes sois, a seguir disfrutando de este deporte que tanto llena...

    Berri, quiero un libro firmado cuando lo escribas, ok?? crack.. Se te quiere mucho..

    ResponderEliminar