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viernes, 25 de abril de 2014

Atleta popular ¿y entrenador?





Ayer, tuve la idea de recabar información en una red social sobre cuántos atletas populares cuentan con un entrenador o no, y las diferentes motivaciones y causas del sí y el no. Lo primero dar las gracias a la gente que participó y colaboró con sus opiniones y aportaciones.

No voy a mostrar un estudio estadístico ni tampoco la muestra de "campo" era tan amplia como para sacar conclusiones, ni por supuesto había una batería de preguntas cerradas sobre las que establecer un estudio, simplemente era recabar información y un sobre todo opinión.

Por eso, a la vista de lo que he podido leer, voy a expresar mi opinión al respecto, y por ello, puedo sacar conclusiones equivocadas, porque como bien digo, es mi opinión, aunque apoyada en las aportaciones de la gente. Tampoco quiero sentar una cátedra ni venir a hablar de mi libro.  Es sólo una opinión.

Lo primero que se comprueba en las opiniones y comentarios es que podemos hablar casi de un 80% de atletas populares que no cuentan con entrenador, y el principal motivo aludido es la falta de organización en el tiempo dedicado al entrenamiento, así como una supuesta disciplina férrea que supone un entrenamiento pautado. También dentro de las personas que no cuentan con un entrenador en la actualidad, hay como un 40% que ha tenido alguna vez en la vida un entrenamiento pautado por un técnico o profesional, de cara a un objetivo concreto (ya sea la superación de una marca deportiva, o una mejora física importante, así como evitar lesiones por una praxis inadecuada). Un pequeño porcentaje afirma como causa añadida, sobre todo a la anarquía en los tiempos de entrenamiento, la cuestión económica.
Los que cuentan con un entrenador en la actualidad, coinciden al 100% en la mejora general (tiempos en las competiciones, mejoras físicas, y en capacidades).

Es una foto somera de lo que se habló ayer, al no estar cerrado a una serie de preguntas, los datos son aproximados. Francamente los resultados no me sorprendieron. Aunque esperaba más respuestas en la parte del "no", que tuviesen como motivo el económico, y que todo el mundo asumiera que un entrenamiento pautado es bueno, y en algunos casos necesario. De todas formas, es cierto que el 100% de las personas que han tenido alguna vez un entrenador y que en la actualidad no lo tienen, son deportistas experimentados, y mucho, en la disciplina que practican. El conocimiento adquirido por transmisión previa, por la experiencia en el paso de los años, por autoformación, es grande, y les permite tener una total autonomía a la hora de afrontar las temporadas. Estos deportistas sólo se se podrían beneficiar de un entrenamiento pautado para batir una determinada marca o intentar escalar a un determinado puesto en alguna competición, puesto que el entrenador sabrá llevar a cabo perfectamente el principio de PROGRESIÓN (muchos deportistas tienen prisa por destacar, cometiendo errores en su preparación) .



El principal error de concepto que yo veo en las opiniones, es la de asimilar un entrenamiento pautado como un corsé o una disciplina férrea. Es cierto que lo que muchos entrenadores hemos hecho es proyectar una imagen de cómo entrenaríamos nosotros, olvidando en este caso las circunstancias, físicas, laborales, personales, motivaciones y objetivos del entrenado, y esa actitud ha ido en contra de lo que debería ser un entrenador como herramienta. Por otro lado, hay otra gran LACRA, y lo pongo en mayúsculas, porque me parece muy importante, y son los planes genéricos que se envían en forma de corta-pega, o como se han denominado los "mandaplanes". No concibo un solo entrenamiento que no sea el ENTRENAMIENTO PERSONALIZADO. Yo mismo estoy publicando en mi blog entrenamientos que cualquiera podría utilizar y posiblemente si no tiene la capacidad de comprenderlos, o la suficiente experiencia para extrapolarlos a su propias particularidades, los esté haciendo mal. Pero yo siempre aviso, por favor, esto es un ejemplo, dentro de un plan a aplicar a alguien habría que matizarlo. Pero en el día a día de un entrenador y su relación con las gente a la que entrena, hay una gran responsabilidad y OBLIGACIÓN DE RESPETO hacia los objetivos y sobre todo hacia el estado físico de partida, parámetros fisiológicos y circunstancias de la persona entrenada.

Esa imagen proyectada de lo que es un entrenador, es lo que posiblemente lleve al atleta popular a esas opiniones. Es cierto que un exceso de anarquía en los entrenamientos complica la preparación física, pero un entrenador puede moldear tanto sus entrenamientos, como a su entrenado, con formación, con un completo y continuado FEED BACK, en el que el entrenador amolda su entrenamiento como la amortiguación de una zapatilla, no es la zapatilla la que se hace exacta al pie, ni tampoco el pie es maleable por completo al diseño de la zapatilla, una perfecta adaptación de ambos nos permite correr con comodidad. Este ejemplo ilustra lo que debería ser la relación entrenador/entrenado: SINERGIAS. Alguien que por circunstancias personales o laborales no tenga unos horarios muy ortodoxos, siempre puede buscar un punto común o un ajuste que incluso le ayude a llevar una vida más ordenada (esto no significa que su vida no lo sea, siempre se habla desde el punto de vista deportivo).



Por lo tanto, entrenamientos adaptados: físicamente, fisiológicamente, y a todos los parámetros personales. Todo esto no sirve de nada si el entrenado no consigue tener una adherencia al entrenamiento, y principalmente esto suele ser por falta de comunicación, formación deportiva del por qué y para qué se hacen las cosas, una transmisión entrenador a entrenado y sobre todo, es uno de los trabajos principales del entrenador, solicitar información al entrenado: la objetiva y la subjetiva, siendo esta última en un atleta popular casi el 60% de su día a día. Cuantificar los entrenamientos, que para eso son personalizados (pulso de trabajo, pesos levantados, marcas registradas en determinados test), y seguir las señales subjetivas del entrenado, escalas de esfuerzo, percepción del entrenamiento, dolores musculares y articulares, etc... Y ESCUCHAR, mucho más que ORDENAR: empatía, escuchar, para después transmitir el mensaje concreto a un problema concreto, o a una duda concreta, sea deportiva o emocional.

Se asimila entrenador = competitividad, mejora de marcas. Ahí radica nuestro trabajo. Un buen entrenador te mejora las marcas, pero un buen entrenador es el que ayuda a practicar deporte de forma controlada y ordenada (sin más objetivos) a un deportista, sea cual sea su nivel, y sobre todo una parte que es la más bonita e interesante de un entrenamiento, la UTILIDAD como herramienta, como un bidón de agua en una ultra, como una zapatilla ajustada perfectamente a una pisada, esa es la imagen que debe tener el deportista de su entrenador, una herramienta perfectamente ajustada mediante la MOTIVACIÓN. Motivar es buscar las capacidades del atleta, en las que el mismo pueda que no confíe o desconozca, y nunca, nunca, nunca, utilizar el ejemplo en un tercero, es un error, que desmotiva y muchos menos el tratar de proyectar una fotocopia de uno mismo: "Mira yo, tienes que hace esto que yo, si yo puedo..."

Para terminar, está el motivo económico. Cada uno deberá valorar si el material que usa, le es necesario, y para utilizarlo debe estar convencido de que eso es lo que necesita, sabemos como funciona nuestra mente. Pasa en muchos deportes, pero voy a poner un ejemplo, muchos triatletas mejoran en la bici, al cambiar la misma, creen en el material y sin cambiar nada en sus entrenamientos sufren una mejoran en el segmento de bici. Hay mucha gama de precios en el entrenamiento pautado, pero hoy en día está bastante más asequible que hace años, porque también hay mucha más oferta.

En esta especie de encuesta han participado deportistas de resistencia, principalmente corredores, donde la naturaleza del correr, cosa que llevamos haciendo desde que somos especie, permite una mayor autonomía en la práctica del deporte, de ahí también la no necesidad de utilizar un entrenador personal para muchos (recordemos que todo lo que aporta un entrenador es importante, pero sobre todo la aplicación del principio de PROGRESIVIDAD). La cosa cambia en mi opinión cuando el deporte requiere ciertas destrezas técnicas, incluso si hablamos de deportes de resistencia: triatlón, ciclismo, btt y etc. Asimilamos que para ir a un gimnasio es importante la asistencia de un experto, para levantar pesos, para conseguir ciertos beneficios musculares, pero obviamos esto cuando se trata de correr, correr es simplemente correr,  y muchas lesiones, interrupciones, problemas de pisada, sobreestimación de nuestros límites, me dicen que no es tan simple. Todas la opiniones son dignas de ser escuchadas, la mía es sólo una.

Gracias!!





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