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viernes, 30 de mayo de 2014

Happy Together.




 


Somos muchos, y lo que es peor, voraces, y mal avenidos. Proliferan las carreras y los circuitos de carreras, ya no sabes si alegrarte o acojonarte.  Si te congratulas, resulta que lo haces con una inocente desinformación, ya que cuando esta te llega, te decepcionas contigo mismo por no haberlo visto, aunque no se puede vivir mirando a las carreras de montaña en permanente recelo y sospecha.

En este boom, muchos se quieren aprovechar, muchos lo consiguen porque son gestores profesionales, y tienen los mejores contactos en influencias. Como en la vida misma, lo industrial se come a lo artesanal. Al final queda a criterio del consumidor hacer una buena compra, un comercio justo. Quizá deba ser un ejercicio del corredor, darle una vuelta a ver quién está detrás de la organización de las carreras de montaña, saber si hay unos requisitos de buen hacer en los proyectos, o simplemente estamos ante monstruos del marketing que aprovechan el tirón. No lo desechemos,  es posible que sea una forma de premiar al organizador “artesano” .  Por otro lado puede que la gran mayoría se decante por el “mientras se organicen carreras y tenga lleno mi calendario ¿A mí que me importan quién y por qué organice una prueba?”

También hay cierto recelo a fabricar ídolos en nuestro deporte. Todos sabemos quién es Kilian, pero en muchas ocasiones no apreciamos lo excepcional de lo que hacen. Más allá de la real y magnífica marca o forma de atravesar un recorrido, estos personajes están creando adherencia a nuestro deporte. Tal y como sucede con las megaestrellas del fútbol. Y eso no es para nada malo. Nuestro deporte comienza a verse como una alternativa atractiva, un paso más allá del atleta de asfalto, una mezcla de resistencia y aventura. Empezamos a ver reportajes en la televisión pública nacional. Todo eso en mi opinión favorece la mejora y la difusión del trail running y las carreras por montaña. También favorece el boom y la proliferación de carreras más o menos comerciales. Pero sobre todo da un empuje a aquellas carreras que forjan mitos, que son conocidas por su calificación 5 estrellas por todo lo que las rodea: Lo primero una excelente organización, un recorrido espectacular y una participación de un buen elenco de corredores nacionales e internacionales. En este grupo podemos destacar pruebas como la Zegama-Aizkorri o  Alto Sil.



Ese es nuestro espejo sobre el que podremos calibrar un trabajo bien hecho y una concepción purista de lo que es correr por montaña. Tanto Kilian, como Marco, cualquiera de los dos Marcos en los que estáis pensando,  Dawa, Anton, Luis Hernando,  Miguel, Iker, el joven Manuel, son referentes para todos los practicantes de este deporte, y no es malo idolatrarles así como querer imitarles, como ese futbolista regional e incluso de equipo de barrio que admira a Cristiano o a Messi, y trata de imitarle. Al final, el fútbol ha ganado en afición, repercusión, y sobre todo en practicantes y federados… cantera, futuro ¿Y por qué eso no pudiera pasar en nuestro deporte? (cierto es que un campo de fútbol es fácilmente accesible, pero a montaña está limitada, es más delicada, y necesita unos principios de conservación y respeto).



Si estas carreras representan la excelencia, no menos dejar a otras que son igualmente excepcionales, con mayor o menor representación de élite, pero que representan el verdadero espíritu de una perfecta carrera de montaña: Gran Trail de Peñalara, Transvulcania, Ehun Milak, Euskal Raild/Trail y bastantes que me dejo en el tintero pero que merecen estar en esta lista, gran parte de ellas hechas desde la ilusión de un organizador que lo que principalmente quiere es dar a conocer un recorrido único, fomentar la economía de ciertas zonas, y si es posible, ser rentable, que no siempre se consigue.

Toda esta afición no puede ser maltratada. No debemos permitir que la ambición nuble la vista de organizadores, autoridades y federaciones. Lo primero es el cuidado a la montaña, lo segundo es el cuidado al deportista base. No a una masificación sin sentido, y eso es una responsabilidad que corresponde mayoritariamente al criterio del corredor, y a la autoridad competente (aaaaaaaayy ladrón, qué problema con el mamoneo tenemos aquí!!!), y sí a circuitos controlados y bien regulados. No a los precios abusivos federativos, y sí a precios moderados con servicios al deportista, descuentos en carreras, acceso a formación, con circuitos regionales suficientes y bien planificados (A día de hoy en la Federación madrileña todavía no se sabe si hay o no Campeonato de km Vertical).

Me dejo muchas cosas, pero muchas, da para mucho más.
 

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