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jueves, 13 de noviembre de 2014

La caída del muro.




Hace poco se ha conmemorado la caída del Muro de Berlín, aquello supuso la ruptura de los viejos conceptos de dos mundos enfrentados, la caída de los estados comunistas europeos y el inicio de un nuevo ciclo. Independientemente del nuevo orden mundial político, el muro era una barrera física que separa gente, almas.

Los muros no son sólo ladrillos,  en muchas ocasiones levantamos muros ficticios mucho más difíciles de derribar que los muros físicos, en otras ocasiones los muros no representan más que el "tú no puedes" que se levanta por tradición, costumbre o formas de vida.

Yo tiré poco a poco un muro durante estos últimos años de mi vida, no sé cuantos ni en qué momento preciso, pero sí sé que los restos del muro que yo no sabía que estaba derribando, se evaporaron con la lectura del libro Ultramaratón de Dean Karnazes.

Karnazes es un personaje mediático, puede parecer que todo lo que toca es medido y controlado por un marketing, pero quiero creer que todo lo que yo he leído en ese libro es muy auténtico, porque suena jodidamente auténtico. Siempre he pensado que los norteamericanos son una especie aparte, tienen muchas cosas dañinas, no vamos a enumerarlas, dejando la política a un lado, pero hablando de la gente de a pie, de carne y hueso, siempre he admirado esa actitud suya de quiero hacer esto, y lo hago, y me da igual lo que se opine de ello. Así se consiguen las cosas. 

Este tipo es de estos atrevidos, o quizá espíritus libres. Para mí el libro tiene muchos pasajes realmente salvajes, en los que la identificación con las emociones son gemelas. No todo el libro es tan bueno, pero hay partes que son como he dicho auténticas, y mucho, no tiene nada que ver con buena literatura, no se busque nada de eso en este libro. es un viaje hacia la búsqueda auténtica de uno mismo. 



Filtrando el personaje, dejándose empapar de las emociones, leyendo este libro llegué a tener el sentido de pertenencia a esta "especie", comencé a sentirme de lleno ultrafondista, nunca me había puesto un nombre,  

Hay decenas de párrafos que podría diseccionar en el blog, pero como está prohibida la reproducción total o parcial del libro, mejor no hacerlo, si en algo os ha picado la curiosidad, leedlo.

La vida se compone de luchas, las más duras, las internas, ser diferente no es sencillo, y muchas veces la vida que llevo por correr, no es nada común, las dudas te asaltan ante la continua vorágine de correr, entrenar, de acumular sensaciones por correr en la montaña, en el monte, tener una constante necesidad de buscarte, de sentirte auténtico, no como imagen, sino por el orgullo de conocerte, de mejorarte con el sentido de  buscar quién eres, antes de que pasen los años y te arrepientas de no haber intentado conocerte más, de buscar esos límites en los que al eliminar todo lo superficial, sólo queda lo primordial, normalmente tú, tus decisiones, y en muchas ocasiones lo esencial son las fragancias de las plantas, el sonido de tu respiración. Horarios desbocados, entrenamientos a deshoras, el difícil equilibrio con la jornada laboral ya de por sí extensa, los encajes con la familia.

 Un libro como este, una canción de Pearl Jam, la mirada de alguien que piensa que eres extravagante (delicada forma de definir estar chalado), son golpes a ese muro. Leedlo.




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