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martes, 25 de noviembre de 2014

Sobre lo bueno y lo apropiado.




Lo correcto no siempre es lo apropiado, lo de manual, lo que hay que aplicar por teoría, no siempre puede ser lo óptimo. No hay fórmulas infalibles ni guiones prefijados. Como deportistas tenemos la obligación de cuestionarnos todo lo que recibimos desde el punto de vista lo más analítico posible. Hay consejos muy buenos, pero que pueden ser inapropiados.

Voy a poner un ejemplo que a mí me parece muy gráfico. Lo primero que digo es que para correr bien, hay que correr bien, es decir, mejorar la técnica, y da lo mismo si vamos a correr en asfalto o por montaña, básico, mejorar la técnica. Estamos de acuerdo. En mi experiencia, he visto consejos a corredores principiantes, dichos con muy buena fe por descontado, del estilo "corre de metatarso". El consejo es bueno, pero como podréis imaginar lo primero que hemos hecho con esa persona, que normalmente absorbe los consejos expertos como una esponja, es crearle un lío muy gordo porque ¿que va a hacer? Eso, lo que pensamos, en todos sus entrenamientos estar pendiente de correr de metatarso, de barrer el suelo con el pie, de tratar de elevar el talón para que el ángulo de la rodilla en la salida de la zancada sea elevado, pero tratando de buscar la caída del pie en la línea de la cadera... total, un taco mental gordo, cambio de pisada forzada, posibilidad de lesión. La teoría mal aplicada, no ha sido lo óptimo.




La técnica de carrera, al igual que todas las técnicas en cualquier deporte, hay que fijarla paso a paso, con paciencia, llevando una evolución. El propio deportista, aun poniendo atención en lo que hace, debe correr de forma automática y no estar permanentemente controlando la pisada, la corrección hacia una eficiencia y eficacia de carrera debe ser progresiva. No vamos a meternos en temas de problema de pisada y debates sobre minimalismos o correr natural. Empezar con aceleraciones al final de algunos entrenamientos, sesiones específicas de técnica comenzando por ejercicios sencillos, iniciamos trabajos de talones, movimientos de brazos, elevaciones de rodillas no muy agresivas e ir incrementando la dificultad de los mismos en posteriores sesiones (correr descalzo en alguna ocasión, trabajos a una pierna, vallas, saltos de triple y un largo etcétera).

Si no se cuenta con entrenador, es posible acceder a información en las redes o revistas especializadas, y sobre todo manejar la misma con cautela, aplicando los conceptos con bastante prudencia para tratar de que se adapten a nosotros, que no seamos nosotros los que nos adaptemos al mismo, puesto que al final forzaremos alguna situación. Dudad desde un punto de vista positivo, no se trata de convertirse en un paranoico de la duda. Sed reflexivos, y recabad suficiente información antes de aplicar algo en los entrenamientos. porque al final y en resumidas cuentas,  el camino que yo buscaría es obtener una mayor formación deportiva.

A la gente que entreno se lo digo muchas veces: "No hay mejor entrenador que uno mismo y no hay peor enemigo que uno mismo".


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