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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Purple Rain

Es la canción que Andre Agassi escuchaba en su walkman con su mejor amigo de la infancia mientras le confesaba una pequeña traición, que ambos tomaron más como una forma de independencia, una rebelde capacidad de decidir en una edad en la que poco les dejaron.

En su biografía recogida en el libro titulado Open, he podido observar, que además de un recurso literario o narrativo, muchos deportistas que nos cuentan su paso por el deporte y la vida, comienzan el primer capitulo por el último momento, quizá el más intenso a nuestras miradas. No es sólo un recurso narrativo, es un ejercicio necesario, ser quién eres, al nivel que sea, tiene un camino, un sentido. Ultramarathon de Dean Karnazes, comienza de manera similar.



El paso por la vida de estos deportistas es totalmente diferente, pero todo les lleva de la mano en un recorrido paralelo, ambos están condicionados por sus vivencias. Pero se trata de grandes personalidades, que debido a sus aprendizajes, traumáticos en algunos casos, han aprovechado el cauce de la vida que más o menos se o les han marcado para tener una personalidad definida, uno sobre todo al tener la valentía de abrirse y contar su vida de forma tan brutal y otro, haciendo de su pasión la vida, y convirtiendo la vida en pasión. En más de una ocasión estos grandes deportistas se han buscado respuestas a quiénes son delante de un espejo y su mirada más retrospectiva, mirándose a sus propios ojos.



¿Qué extraigo yo de esto? Que nada debe impedir que seamos auténticos con nosotros mismos, Aprovecho todo lo que he vivido en mi vida, lo que he asumido, lo que he fallado, para en este punto actual ser quién quiero ser. Extrapolado al deporte, y a todas las demás facetas, no hay que olvidar de dónde viene uno para sacar lo mejor, que nadie se deje nada por vivir, y ni ahorre un gramo de energía en luchar por hacerse un poco mejor. Ser egoísta, aunque nos hayan inculcado lo contrario, nadie mejor que uno mismo para ser mejor, no hay otra forma de serlo para los demás. Comencemos por nosotros.

Bajando a la tierra deportiva estos principios, tú más que nadie sabes quien eres, de donde vienes y deberías saber a donde vas. piensa si en el deporte vives lo que buscas y si hay parte de ti en ello, si pones pasión y la emotividad de lo vivido para mejorarte, si algún día futuro no mirarás atrás y creas que no pusiste todo y que un poco te traicionaste, o si por el contrario has tomado impulso por ser quien eres y por lo que has aprendido. No es buscar ningún límite, es encontrarte a ti mismo en un determinado momento, sin olvidar nada de lo que viviste, pues todo te enseñó y sabes que estás ahí básicamente por eso. En el deporte tenemos nuestro rincón de elección y rebeldía, el único sitio en estas vidas tan dirigidas donde quizá podamos encontrar esa lluvia púrpura que nadie más ve.

En ocasiones fumo porros cósmicos, y hago entradas como estas, luego se me pasa y salgo a entrenar.



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