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martes, 3 de noviembre de 2015

Eres tonto Simón...

Así reza el estribillo de la canción...

El deporte convertido en negocio, no es criticable. Pero la voracidad de emociones socialmente premiadas, es lo que ha convertido ciertos deportes en un “tinglado” de complejo control y manejo. Resulta que los nuevos retos que antes eran más mesurados, son ahora lo que antiguamente eran conocidos como retos casi inalcanzables: Carreras de 100 millas por montaña, el “temible” Ironman, hollar la cima del Everest.

Últimamente he leído diferentes blogs y artículos en los que se muestran por un lado el auge de los negocios que giran alrededor de estos retos deportivos, y por otro como en esa vorágine se ha abierto un hueco a los empresarios con disfraz de organizadores, alejados de la esencia del deporte que fomentan, y sin las mínimas garantías de protección hacia el deportista. No quiero criticar y ni poner la mierda en el ventilador sobre organizadores de carreras por montaña en concreto, u organizadores de triatlones que primero captan el dinero de las inscripciones, sin contar con los permisos para la celebración de la prueba por parte de las autoridades correspondientes.

¿Qué significa “voracidad de emociones socialmente premiadas? Posiblemente cometa el error de estar juzgando equivocadamente las finalidades y sentido que cada persona tenga en su práctica deportiva, pero es posible que en la gran mayoría de las ocasiones estos retos deportivos sean más una marca de prestigio social. Es difícil separar el auténtico y lícito reto personal de ponerse a prueba, superar barreras físicas y mentales, de lo que muchas veces es la inercia del reconocimiento social o de grupo. “Este tío ha hecho un Ironman, ojo”. “Vaya máquina este tío que se ha hecho el Ultra Trail del Mont Blanc”.



No sé hasta qué punto el reconocimiento por parte del “otro” es a veces la verdadera motivación para inscribirse a este tipo de pruebas. Desde este mismo minuto de juego, pido perdón a todos aquellos que se sientan molestos porque entiendan que esta reflexión es equivocada. Pero seamos algo sinceros, que no es malo ¿A quién no le estimula y le enorgullece ese reconocimiento por parte de los demás? Todos tenemos un punto narcisista. La moda de los deportes de resistencia tiene un alto componente de reconocimiento social, y me temo que el mayor su porcentaje de motivación, más que las propias necesidades personales de ponerse a prueba o practicar un deporte por las ventajas físicas y emocionales que nos aporta.

Hace años, correr un maratón era la máxima expresión del reto de resistencia, pero ahora, hemos descubierto que todo es posible. Eso es muy bueno, la sociedad se ha modernizado y ha incorporado en sus hábitos de entrentenimiento el deporte, de ahí, el auge de las carreras populares. Esa gran masa que practica “running” es una gran cantera de clientes futuros para los grandes retos. Un buen porcentaje de los deportistas populares ahora mismo, comienzan la práctica deportiva como citas sociales y puro ocio. “Este año corremos la San Silvestre, venga, no hay…”. Todo esto es positivo, la práctica deportiva indica un buen nivel de evolución cultural de la sociedad.

El deporte popular ha pasado de practicarse en carreras localizadas en barrios, y alguna carrera algo más profesionalizada, a ser invadidas por las grandes marcas comerciales deportivas. Eso no es negativo, pero la filosofía empresarial ha invadido por completo el deporte. Mucho es mejor, más, consumo sin medida, aumento de precios, inscripciones por las que hay que pegarse.
Desde el punto de vista de los grandes retos, o lo que antes podíamos entender como retos al alcance de “locos”, pues ha sufrido ese mismo auge… de esa cantera del running ha salido mucho participante en el triatlón, ultrafondo en montaña, y de paso también al alpinismo.

Si hay malos organizadores, es porque somos malos clientes. Somos una masa que lo devora todo. El campo base del Everest es un estercolero, antes de ascender la Marie Blanque en la Quebrantahuesos, la carretera y finas aledañas están llenas de mierda, periódicos que cubrían el pecho de ciclistas, tirados en arcenes y en fincas aledañas… después de ultras de montaña, si realizas el mismo recorrido o parte de él, compruebas que hay envases de geles y barritas (coño, si lo has portado lleno en los bolsillos o mochila ¿tanto te ocupa ya vacío?). En general los organizadores, y son los menos, porque los hay muy buenos, son un reflejo de nosotros, del momento social. Somos nosotros los primeros culpables de fomentar un consumo masivo, voracidad, y nulo respeto por los entornos naturales.



Aquí es dónde la pedrada que me dieron, me hace decir chorradas. Falta regulación deportiva para un mayor control en todas estas disciplinas, y seguirá faltando, porque es negocio, y mueve dinero. Pero falta una conciencia ecológica, y una actitud sincera por parte del deportista. Nadie es más que nadie, no hay deportistas de primera y el resto, mi disertación no es para situarme en otro plano, y eliminar al resto, al contrario, y no se puede parar nada de lo que está pasando, es imparable, pero quizá, debamos ser consecuentes y hacer una reflexión personal ¿Por qué quiero correr en la montaña? ¿Me garantiza este organizador que va a velar por mi seguridad y por la del entorno, independientemente de si tal prueba me otorga el Gold Finisher LapollaenVerso Machacaman? ¿Me gusta realmente la montaña, aprecio el entorno, quiero cuidarlo para poder disfrutarlo más veces? ¿Estoy mentalmente preparado para un reto semejante, realmente quiero hacerlo porque supondrá que puedo adquirir destrezas físicas y capacidades psicológicas, que me mejorarán como persona? ¿Es para mí el correr por montaña una forma de expresión, quizá alguna vez he sentido que mientras corro por ese entorno puedo aclararme y purificarme del día a día, disfrutar de mí mismo haciendo algo que me parece único?


José, pero que tonto eres, no te enteras de nada.

2 comentarios:

  1. Muy buen post José. Me ha encantado la expresión "voracidad de emociones socialmente premiadas". Creo que resume perfectamente uno de los motivos del auge en estos tipos de deporte.

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    1. Muchas gracias Deivid. Principalmente es un poco de autocrítica, nos hace falta.

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